Carta a Banco Sabadell

En
a fecha

A la atención del Servicio de Atención al Cliente,


Yo,
,con DNI
en condición de cliente/a del Banco Sabadell, me dirijo a ustedes para manifestarles mi completo desacuerdo con las políticas de inversión y financiación que vienen desarrollando en empresas de armamento durante los últimos años. Una queja que no es nueva para ustedes, puesto que es objeto de denuncia desde años de la Campanya Banca Armada, promovida por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau, SETEM, Justícia i Pau, l'Observatori del Deute en la Globalització, FETS, Alternativa Antimilitarista-Movimiento de Objeción de Conciencia, Col·lectiu RETS, la Fundació Novessendes y la Fundación Finanzas Éticas.

En varias ocasiones, el Sr. Oliu, ha asegurado que “el Banco Sabadell no invierte en instrumentos de capital de empresas dedicadas a la fabricación o distribución de armamento” y que “dispone de una Política específica de restricciones a la financiación e inversión en las actividades de este sector”. Sin embargo, en la base de datos de la banca armada del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (http://database.centredelas.org/?lang=es), se puede comprobar que sí que invierten en empresas dedicadas a la fabricación o distribución de armamento, como a continuación comentaré:

Para empezar, durante el período 2014-2019, el Banco Sabadell invirtió más de 191 millones de dólares en cuatro empresas relacionadas con el negocio de la guerra: AECOM, MAXAM, General Dynamics y Raytheon Technologies. Es muy probable que las empresas de armamento que ustedes financian sean responsables de la muerte de civiles inocentes. Hablemos de las inversiones a General Dynamics y a Raytheon Technologies, empresas que exportan su armamento a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU), principales contendientes militares de la guerra en Yemen, uno de los conflicto armados más sangrientos e infames contra la población civil.

Por un lado, General Dynamics ha vendido carros de combate de los modelos M-1A2S y LAV-700, encargados en el año 2014 y que se exportaron parcialmente a Arabia Saudí durante el año 2019. Por otro lado, durante los últimos años, Raytheon Technologies ha fabricado bombas guiadas que han sido exportadas tanto a Arabia Saudí como a EAU. Esta empresa es la única empresa que vende el modelo GBU-12 Paveway a otros países que no son Estados Unidos. Según el informe remitido en enero de 2017 por el Panel de Expertos sobre Yemen y presentado al Consejo de Seguridad de la ONU, se lanzaron bombas de este mismo modelo en los ataques al hospital de Hajjah el 15 de agosto de 2016 y el 8 de octubre del mismo año sobre un funeral civil en Sana’a. En el ataque al hospital fallecieron 19 personas y 24 resultaron heridas, mientras que en el ataque al funeral civil perdieron su vida 32 personas y 695 resultaron heridas. En 2019 Raytheon Technologies recibió el encargo de fabricar 50.000 nuevas unidades de este modelo de bomba guiada para Arabia Saudí.

Otra cuestión que ustedes aseguran es que “los valores de la transparencia y la actuación ética y socialmente responsable forman parte de su cultura de empresa”. Sin embargo, El informe Shorting our security: Financing the companies that make nuclear weapons, publicado por PAX, Profundo e ICAN revela cómo han dado su apoyo financiero a AECOM y a la ya mencionada General Dynamics, ambas relacionadas con la fabricación de armamento nuclear.

En 2019 General Dynamics cerró el contrato de construcción naval militar más grande de la historia, un acuerdo de 22 mil millones de dólares para la construcción de nueve submarinos nucleares. La adjudicación, emitida a la filial General Dynamics Electric Boat, es para un quinto lote de submarinos de ataque rápido, con entregas programadas entre el 2025 y el 2029.

La Marina de los Estados Unidos ya cuenta con 18 de estos submarinos de clase Virginia pero quiere llegar a disponer de 40 en su flota. Sólo entre 2017 y 2019 el Banco Sabadell destinó más de 73 millones de dólares a AECOM, que trabaja en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, donde participa en la investigación, diseño, desarrollo y producción de armas nucleares, incluyendo el programa de extensión de vida de las bombas nucleares B-61 y de la ojiva nuclear W80-1 para misiles de crucero lanzados desde el aire.

Ustedes son conscientes que el armamento nuclear es el más peligroso y letal para todas las formas de vida, presentes y futuras, jamás diseñado. Y también sabrán que el pasado 22 de enero entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, ratificado por 54 países y firmado por 86. Seguramente ya habrán pensado de qué manera les afecta la entrada en vigor de este tratado y cómo adaptarse a la nueva situación. Al menos esto sería lo esperable, dado su interés manifiesto en cumplir las normas y en establecer límites moralmente aceptables en sus inversiones. Pero, sin embargo, sus inversiones a empresas fabricantes de armamento nuclear perduran.

Por desgracia, todavía hay decenas de conflictos armados y tensiones internacionales en el mundo que se alimentan del militarismo y el desorbitado gasto en armamento.

¿Creen ustedes que es ético financiar a las industrias que hacen de la guerra y el militarismo su negocio? ¿De verdad les merece la pena?

Como cliente/a del Banco Sabadell siento una gran incomodidad y un particular disgusto en relación a sus prácticas de inversión y financiación. Agradezco de antemano su atención pero, no sólo quiero que me escuchen, sino que también dejen invertir y sacar réditos del negocio de la guerra.

Muy cordialmente,