Denunciamos un año más en la Junta de Accionistas las inversiones de CaixaBank en el negocio de las armas

La Campaña Banca Armada participa en la Junta de Accionistas de CaixaBank para denunciar la implicación de la entidad en 17 empresas de armamento.

Los activistas denuncian la relación del banco con conflictos armados en todo el mundo y exigen que se cancelen de inmediato las inversiones en armas.

22 de abril de 2015, Barcelona.


Las entidades que impulsan la Campaña Banca Armada y la campaña CaixaBank Sin Armas, participarán por tercera vez en la Junta de Accionistas de CaixaBank que tendrá lugar el jueves 23 de abril en Barcelona.

Gracias a la delegación de 8483 acciones, la Campaña Banca Armada denunciará que CaixaBank tiene participaciones accionariales directas o indirectas en 13 empresas de armas, que producen sistemas de combate y armamento, equipos electrónicos y de comunicación militar, ingeniería aeronáutica militar y componentes de aviones de guerra.

La empresa Indra recibió 36 millones de euros en créditos de La Caixa y de otra entidad financiera en 2009. "Si Caixabank financia a Indra, está ayudando a que haya más armas en el mundo, más concretamente, que se produzcan simuladores de vuelo para aviones de guerra, sistemas de tiro y toda una serie de productos armamentísticos de la llamada defensa electrónica, con aplicación directa en los aviones de combate Eurofighter, las fragatas de guerra F-100 y los helicópteros militares Tigre".

Por otra parte, la empresa Maxam recibió un crédito de 295 millones de euros en el que participó La Caixa en 2010. Maxam, a través de sus filiales FAEX y EXPAL fabrica explosivos militares, minas, bombas de fragmentación y municiones de todo tipo. De este modo, "Caixabank ayudó la empresa para que fuera el mayor productor de España de minas antipersona y bombas de racimo hasta que se les fue prohibido por ley".

Otro hecho que se denuncia es la financiación de Instalaza con 33 mil euros en 2007, cuando esta empresa fabricaba bombas de racimo, cuyas víctimas es principalmente la población civil. Instalaza vendió, ese mismo año, bombas de racimo al gobierno de Gadafi, quien las utilizó contra la población civil en la Guerra de Libia de 2011.

La participación de los miembros de la campaña Banca Armada en la Junta de Accionistas irá encaminada por tanto a mostrar las graves consecuencias de las inversiones del banco y a exigir que se cancelen de inmediato sus inversiones en armamento.

Crónica de las intervenciones en la Junta de Accionistas del Banco Santander 2015

Un año más, la campaña Banca Armada y Banco Santander Sin Armas han intervenido en la Junta General de Accionistas del Banco Santander de 2015, la primera que se celebra con la nueva dirección del banco. El objetivo ha sido, una vez más, instar a la entidad financiera a que modifique su política de inversión y financiación de la industria de armamento. Los dos activistas que acudieron a la Junta centraron sus intervenciones en cuestiones como el apoyo financiero a las empresas de armamento, y en inversiones controvertidas como el proyecto Jaitapur en India y el proyecto de las represas del Río Madera en Brasil.

Vídeo de la primera intervención: https://www.youtube.com/watch?v=CIjRdGpGWnw

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En la primera intervención, María de Lluc Bagur denunció los negocios controvertidos que el Banco Santander tiene en India y Brasil e instó la dirección a respetar los derechos humanos de las personas que se ven afectadas por estas inversiones. Primero nos encontramos con el Proyecto Jaitapur a cargo del gigante nuclear francés AREVA, al que el banco Santander ha dado 500 millones de euros junto con otras entidades para construir la mayor central nuclear del mundo. Tanto el Gobierno indio como entidades implicadas en el proyecto han confirmado que la construcción de la central nuclear tiene relación directa con el hecho de que países vecinos posean armas nucleares, formando así parte el proyecto de la escalada nuclear asiática. Segundo, la activista pidió cuentas a la señora Botín sobre la financiación que proporciona el Banco Santander al proyecto de las represas del Río Madera en Brasil, que vulnera los derechos de las poblaciones indígenas de la zona.

Vídeo de la segunda intervención: https://www.youtube.com/watch?v=HF0jg3AyQDA

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En la segunda intervención, el activista José María Moya pidió cuentas sobre los 1.323 millones de euros en créditos y bonos concedidos por el Banco Santander a empresas de armamento hasta ahora, y denunció los 3,06 millones de euros que recibió en 2013 Boeing - el segundo mayor fabricante del mundo de aviones y abastecedor de helicópteros al ejército de Israel. Recordó a la señora Botín que, con este tipo de inversiones, el Banco Santander es la segunda entidad financiera española que mayor capital destina a la industria armamentística. Desde el año 2005, la entidad española ha invertido al menos 1.723 millones de euros en apoyar a empresas fabricantes de armas. Según el informe Don’t bank on the bomb, de la ONG PAX, en el mes de julio del año pasado, el banco Santander destinó 106 millones de dólares a financiar la compañía Finmeccanica. Esta empresa está acusada de proveer de armas al Gobierno de Gadafi y se relaciona con WASS (whitehead underwater systems), el líder global de todos los sistemas de armas bajo el agua. También el año pasado, el Banco Santander firmó un préstamo de 138 millones de euros con la empresa Thyssenkrupp, una compañía alemana que produce submarinos para la marina de Israel, preparados para transportar cabezas nucleares.

Vídeo de la respuesta: https://www.youtube.com/watch?v=mO7O8iOJzZg

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Como respuesta a las intervenciones de los activistas, Ana Botín retomó el discurso que había dado el año anterior su padre, rechazando todo lo expuesto y contestando lo habitual: el Banco Santander “respeta las convenciones y tratados relativos a la no proliferación del armamento prohibido, demás normativas, y todas las directrices internacionales de control en esta materia”. Además, como el año pasado, la presidenta volvió a afirmar que su banco no financia bombas de racimo ni nucleares —aunque los activistas no hicieron referencia a este tipo de armas, prohibidas por tratados internacionales. Sobre sus inversiones en India y Brasil, se limitó a negar la participación del banco en el proyecto Jaitapur, y  afirmó haber puesto en marcha un plan de acción para la gestión de los impactos sociales y ambientales del proyecto Río Madera, sin contestar a la pregunta de María de Lluc Bagur sobre si sigue financiando el proyecto de represas en Brasil.

En definitiva, la nueva presidenta del Banco Santander, Ana Botín, sigue en la línea que marcó su padre, negando sus inversiones en la industria militar y eludiendo contestar a las preguntas de los activistas.

Segunda intervención Junta de Accionistas del banco Santander

Santander, 27 de marzo de 2015

Buenas tardes Sra. Presidenta, miembros el Consejo de Administración, señoras y señores accionistas. Mi nombre es José Maria Moya y hablo como miembro del Centro Delàs de Estudios por la Paz en nombre de la Campaña Banco Santander sin armas.

Les hablo en representación de decenas de accionistas, que han cedido 47.576 acciones a la campaña Banco Santander sin armas para levantar la voz hoy en este foro. Les instamos, en su nombre, a modificar su política de inversiones controvertidas.

Un año más, nos vemos obligados a denunciar las inversiones del Banco Santander en la industria de armamento. Según el informe Don’t bank on the bomb, de la ONG PAX, en el mes de julio del año pasado, esta entidad financiera destinó 106 millones de dólares a financiar la compañía Finmeccanica. Esta empresa está acusada de proveer de armas al Gobierno de Gadafi y se relaciona con WASS (whitehead underwater systems), el líder global de todos los sistemas de armas bajo el agua. Wass es reconocido por fabricar el torpedo MU90 lightweight, que se puede lanzar de buques, helicópteros y torres de control. También fabrican el A244/s lightweight torpedo, the Black Shark Heavyweight torpedo, la nueva generación de torpedos de larga distancia, diseñados para ser lanzados desde buques de superficie o submarinos y sistemas de contramedida anti-torpedo. ¿Saben cuántas vidas ha segado esta arma? ¿Saben dónde están ahora las armas que se vendieron al gobierno de Muamar Al Gadafi? ¿Se han planteado cuál ha sido su contribución al caos y al terror que se ha extendido sobre África y otras partes del mundo?

También el año pasado, el Banco Santander firmó un préstamo de 138 millones de euros con la empresa Thyssenkrupp. Esta compañía alemana produce submarinos para la marina de Israel. Estos submarinos, fabricados en Alemania bajo las especificaciones israelíes, están preparados para transportar cabezas nucleares. ¿A qué espera usted que se dediquen estos vehículos? ¿De verdad creen que están contribuyendo al desarrollo y al bienestar de las personas con estas inversiones?

El banco Santander es la segunda entidad financiera española que mayor capital destina a la industria de armamento. Desde el año 2005, hemos identificado una inversión de al menos 1.723 millones de euros en apoyar empresas fabricantes de armas.

De ellos, 1.322 millones corresponden a préstamos a empresas que investigan o fabrican armamento; 275 millones se invirtieron en emisiones de bonos y pagarés de empresas de armas; 106 millones de euros se invirtieron en fondos, acciones y bonos de empresas de la industria armamentística; y casi 20 millones se dedicaron a financiar las exportaciones de armamento italiano.

Señora Botín, esta es la primera Junta General de Accionistas que se celebra desde que usted preside este banco. Demuestre que es diferente, que algo ha cambiado y que su entidad va a dejar de contribuir al negocio de la guerra y al mantenimiento de decenas de conflictos armados en el mundo.

Además, desde el año 2011, el Banco Santander financia a Boeing, el segundo mayor fabricante del mundo de aviones como cazas, bombarderos o el avión F-18 del ejército del aire. Esta compañía también diseña y fabrica sistemas electrónicos y de defensa, además de misiles y helicópteros militares. En concreto, de las fábricas de Boeing sale el principal helicóptero de ataque del ejército estadounidense y de otros estados, como Israel.

Señora presidenta, ustedes invierten en algunos de los mayores productores de armas del mundo. ¿Cuáles son los beneficios económicos que obtienen de estas inversiones? ¿Cómo pueden seguir ignorando las consecuencias de su política de inversión en armamento en vidas humanas?

Una vez más, miembros del Consejo de administración, señores y señoras accionistas, les pedimos una reflexión. Con su apoyo en la fabricación y venta de armamento están contribuyendo al mantenimiento de decenas de conflictos armados que están segando las vidas de millones de personas.

Primera intervención Junta de accionistas del banco Santander

Santander, 27 de marzo de 2015

Buenas tardes Sra. Presidenta, miembros el Consejo de Administración, señoras y señores accionistas. Mi nombre es Maria de Lluc Bagur y hablo como miembro del Centro Delàs de Estudios por la Paz en nombre de la Campaña Banco Santander sin armas. Les hablo en representación de decenas de accionistas, que han cedido 47.576 acciones a la campaña Banco Santander sin armas para levantar la voz hoy en este foro. Les instamos, en su nombre, a modificar su política de inversiones controvertidas.

Señora Botín, es la primera vez que usted se sienta en una Junta General de Accionistas del Banco Santander como presidenta. Por eso queremos que nos conozca, y recordarle lo que año tras año hemos denunciado en este foro ante los medios de comunicación, los accionistas de su entidad y la sociedad en general.

El Banco Santander apoya sin paliativos algunos proyectos muy controvertidos. Se los vamos a recordar y a explicar por qué con la ayuda de su entidad se ponen en riesgo miles de vidas humanas.

Uno de ellos es el Proyecto Jaitapur, en India, cuya denuncia ha puesto por escrito la organización BankTrack, que agrupa a más de 200 ONG de todo el mundo. Jaitapur corre a cargo de la compañía nuclear francesa AREVA, en virtud de un acuerdo con la Cooperativa de Energía Nuclear de India.

Ustedes han participado en un crédito sindicado a AREVA de 500 millones de euros. Su destino, la construcción de reactores nucleares con los que generar energía a partir del uranio y el plutonio. Sin embargo, según han denunciado varios activistas, entre ellos Vaishali Pati, la apuesta real pasa por formar parte de la escalada nuclear asiática. Tanto el Gobierno indio como entidades implicadas en el proyecto han confirmado que la construcción de la central nuclear más grande del mundo tiene relación directa con el hecho de que países vecinos posean armas nucleares.

El uso de la amenaza nuclear puede tener consecuencias terribles para millones de personas. Señora Botín, ¿es consciente de que su participación en este proyecto puede contribuir a la escalada nuclear mundial? ¿Está de acuerdo, señora Botín, en que su inversión se dedique a la fabricación de armamento nuclear? Como presidenta del Banco Santander, tendrá que dar respuesta a estas cuestiones.

Queremos denunciar también ante usted, un año más, el proyecto de las represas del Río Madera en Brasil. Hablamos de él ante esta Junta de Accionistas en 2008 y 2009. Como sabe, la construcción de presas en la selva amazónica puede alterar el hábitat de las comunidades indígenas, poniendo en riesgo su supervivencia. Además, atrae empresas extractivas y con ellas la inmigración, la colonización y la tala.

Como respuesta a numerosas protestas de ONG como Survival Internacional, el Banco Santander aseguró en marzo de 2011 haber retirado el apoyo económico a la construcción de las presas de Jirau y Santo Antonio. Sin embargo, unos meses después se retractó y reconoció que continuaba impulsando estas dos controvertidas construcciones. Queremos saber, señora Botín, si a día de hoy el Banco Santander sigue financiando ambas presas. ¿Cuál es su situación actual? ¿Está el Banco Santander dispuesto a respetar los derechos de los pueblos indígenas?

Señora Botín, ¿Saben sus accionistas y clientes que sus ahorros contribuyen decididamente al negocio de las armas? ¿saben que algunas comunidades ven aplastados sus derechos por parte de grandes empresas con el apoyo financiero del Banco Santander?

Tiene una oportunidad, señora Botín. Aprovéchela y marque la diferencia.

Vídeo Junta de Accionistas BBVA 2015

Vídeo de la campaña BBVA Sin Armas en la Junta General de Accionistas del BBVA 2015 para instar a la entidad financiera a que modifique su política de inversión y financiación de la industria de armamento.

BBVASinArmasFoto

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